La incorporación de un imponente equipo lanzavigas marca un hito en la ejecución de la autopista elevada, un proyecto clave bajo la modalidad APP que optimizará el traslado diario de más de 250.000 usuarios en el Área Metropolitana.
La transformación vial del departamento Central da un paso tecnológico trascendental. Con la incorporación oficial de un potente lanzavigas de 420 toneladas y unos 80 metros de longitud, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) dio inicio a una fase clave para acelerar el montaje de la estructura que dará forma al futuro megaviaducto en la ciudad de Luque.
Durante una inspección técnica, la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, destacó la magnitud de este equipo —importado desde Portugal— capaz de levantar cargas de hasta 120 toneladas para posicionar con máxima precisión las enormes vigas que servirán de soporte a la plataforma vial.
“A mí me emociona ver cómo va tomando forma esta obra. Nuestros ingenieros paraguayos ya están trabajando en ello para colocar las grandes vigas de forma controlada y segura, lo que nos permitirá ganar velocidad en el montaje”, expresó la titular del MOPC.
Ingeniería de gran envergadura al servicio de la movilidad
Más allá de los impresionantes datos técnicos de la maquinaria, el objetivo central de la infraestructura apunta a solucionar un problema neurálgico del tránsito metropolitano: reducir drásticamente los tiempos de viaje de las más de 250.000 personas que circulan diariamente por este corredor.
La futura autopista elevada contará con una extensión de 3,6 kilómetros, estructurada en dos calzadas y dos carriles por sentido. Su trazado estratégico vinculará las avenidas Ñu Guasú y Silvio Pettirossi con la ruta PY02, agilizando significativamente la conectividad entre las ciudades de Luque, Asunción y el resto del área metropolitana.
Un proyecto integral bajo modalidad APP
Esta megaobra forma parte de un ambicioso esquema de la Red Vial Estructurante impulsado mediante una Alianza Público-Privada (APP), con una inversión estimada en USD 180 millones, a cargo de la empresa Rutas del Este S.A.
El plan integral comprende además otros corredores estratégicos:
Un acceso desde el kilómetro 41 de la ruta PY02 para optimizar la vinculación entre Ypacaraí, Patiño, Areguá y Luque.
Una conexión desde el kilómetro 43 para potenciar el flujo vehicular hacia San Bernardino.
Como valor agregado de ingeniería, el diseño de la autopista elevada ha sido concebido para ser totalmente compatible con la futura implementación de un sistema de tren de cercanías, integrando de manera eficiente los diferentes modos de transporte público y privado en beneficio de la ciudadanía.