El MOPC insta a extremar los cuidados en la conducción sobre asfalto mojado, destacando la importancia de duplicar las distancias de frenado, mantener el control ante el fenómeno de aquaplaning y no desafiar el paso de raudales.

Las condiciones meteorológicas adversas representan uno de los factores de mayor riesgo para la circulación en calles y carreteras. Ante el registro de precipitaciones en diversos puntos del país, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) emitió una serie de recomendaciones técnicas orientadas a concientizar a los conductores sobre la importancia de la conducción preventiva y el mantenimiento vehicular.
Al mojarse la calzada, la fricción entre la capa de rodadura de la superficie asfáltica y la banda de rodadura de los neumáticos disminuye significativamente. Esta pérdida de adherencia aumenta de manera directa la distancia requerida para la detención total del vehículo y compromete la estabilidad en maniobras repentinas.
Distancia y técnica de frenado
Para mitigar los riesgos sobre pavimento mojado, la autoridad vial enfatiza dos acciones operativas fundamentales:
- Reducción de velocidad: Circular por debajo de los límites máximos permitidos en condiciones secas.
- Duplicar la distancia de seguridad: Mantener el doble de espacio respecto al vehículo precedente para reaccionar oportunamente ante maniobras imprevistas.
- Frenado progresivo: Accionar el pedal de freno con suavidad y anticipación para prevenir el bloqueo de las ruedas y la consiguiente pérdida de control direccional.
¿Cómo actuar ante el fenómeno de hidroplaneo (aquaplaning)?
El hidroplaneo ocurre cuando una película de agua se interpone entre el neumático y la calzada a cierta velocidad, provocando que el vehículo pierda totalmente el contacto con el suelo.
En caso de experimentar esta sensación de pérdida de adherencia o «flotación»:
- Evite frenar bruscamente o realizar giros bruscos con el volante, ya que esto podría desestabilizar el vehículo.
- Suelte progresivamente el acelerador y mantenga el volante firme en la dirección deseada hasta que los neumáticos reestablezcan la tracción con el pavimento.
Visibilidad y peligros en zonas anegadas
La pérdida de visibilidad es otro factor crítico durante la lluvia. Se recuerda la obligatoriedad de transitar siempre con las luces bajas encendidas y mantener en óptimas condiciones las escobillas del limpiaparabrisas. Para evitar el empañamiento de los cristales, se sugiere accionar el sistema de aire acondicionado y el desempañador.
Finalmente, desde el MOPC reiteran la importancia de no intentar cruzar raudales o calles anegadas. La fuerza de las corrientes de agua, aun en niveles aparentemente bajos, puede arrastrar vehículos y ocultar la presencia de baches o desperfectos graves en la infraestructura vial subyacente.





