La cuenta regresiva está en marcha. El Puente de la Bioceánica, una de las obras más ambiciosas de integración regional, se acerca a su momento más esperado: el cierre del tramo central que unirá físicamente a Paraguay y Brasil sobre el río Paraguay. Y faltan apenas 109 metros.

El último informe de obras
Durante la primera semana de febrero, los trabajos se concentraron en seguir extendiendo el tablero del puente desde ambos lados. Del lado paraguayo se completó el ajuste total de los cables que sostienen los segmentos ya construidos, un paso fundamental para garantizar estabilidad estructural antes de continuar con los siguientes tramos. También se finalizaron tareas internas de refuerzo de cables, consolidando esa etapa.
Con esa base firme, los equipos paraguayos movieron la plataforma de construcción para comenzar a instalar los próximos segmentos. Mientras tanto, del lado brasileño se avanzó en la preparación y hormigonado de nuevos tramos. Además, se realizaron controles de calidad en los cables de ambos frentes, asegurando que el avance sea coordinado y seguro.
El tramo más esperado
El tramo central es el corazón del puente y la parte más visible de la obra. Cada nuevo segmento instalado reduce la brecha entre ambos países, que hoy es de apenas 109 metros. El cierre de este tramo será uno de los momentos más importantes del proyecto, tanto por su valor simbólico como por su significado técnico: conectar físicamente dos naciones a través de una estructura que permitirá la navegación segura del río Paraguay.
Más que un puente
Cuando esté concluido, el Puente de la Bioceánica tendrá 1.294 metros de longitud total, con dos carriles de circulación y accesos viales que lo conectarán directamente con la ruta PY15 y la red del Corredor Bioceánico.
Pero su impacto va mucho más allá de su extensión. Esta obra permitirá un tránsito más ágil de personas y mercancías entre Paraguay y Brasil, reducirá significativamente los tiempos de transporte y facilitará el comercio regional. Para el Chaco paraguayo, será un motor de desarrollo: generará empleo, dinamizará el comercio local y fortalecerá la integración binacional.
La historia en construcción
Cada metro que se reduce es un paso más cerca de un cambio estructural en la conectividad regional. El encuentro de ambos extremos sobre el río Paraguay será más que un cierre de obra: será un punto de inflexión para la integración sudamericana.
Faltan 109 metros. Y cada uno de ellos cuenta.