En Paraguay, el 26 de febrero no es solo el Día Nacional del Tereré; es la celebración de un ritual, un lazo y, sorprendentemente, un pilar fundamental para la productividad y el bienestar en sectores tan demandantes como la construcción de infraestructura. Más que una bebida refrescante, el tereré es nuestro compañero incondicional, un verdadero ‘manager de buen humor’ en cada obra.
El Tereré: Un Aliado Estratégico en la Obra:
- Recarga Física y Mental bajo el Sol Guaraní: Las obras viales, especialmente en el implacable Chaco o bajo el intenso sol de la Región Oriental, exigen una resistencia física y mental extrema. El tereré, con su poder hidratante y sus propiedades estimulantes de la yerba mate, actúa como un recargador natural. No solo combate el calor, sino que mantiene la lucidez y la concentración de nuestros ingenieros, topógrafos y obreros. Es la pausa vital que previene el agotamiento y mantiene el ritmo del progreso.
- El Lazo Invisible que Une Equipos: En una jornada laboral de alta presión, la ‘ronda de tereré’ trasciende una simple necesidad de hidratación. Es el momento de la conversación informal, del chiste, de la planificación improvisada. En ese acto de compartir la guampa y la bombilla, se forjan lazos de compañerismo, se disipan tensiones y se construye una cohesión de equipo irremplazable. Es un momento de hermandad que alimenta la moral y el buen humor, elementos cruciales para la eficiencia y la seguridad en cualquier obra.
- Un Impulsor del Buen Ambiente y la Productividad: Un equipo de trabajo que se siente unido y relajado, incluso en un ambiente exigente, es un equipo más productivo. El tereré, con su invitación a la pausa y la camaradería, crea un ambiente de trabajo positivo. Reduce el estrés, fomenta la comunicación abierta y, a fin de cuentas, hace que las horas de esfuerzo se sientan menos pesadas. Es el catalizador de esas pequeñas sonrisas y gestos de apoyo que, sumados, construyen grandes proyectos.
Más Allá del Día: El tereré es una tradición que nos recuerda la importancia de la pausa consciente y la conexión humana. En cada cebada, en cada sorbo, nuestros trabajadores de infraestructura no solo se refrescan; se recargan de esa energía guaraní que nos permite afrontar cualquier desafío. Es un símbolo de nuestra identidad, que hoy se erige también como un símbolo de progreso y perseverancia.
¡Feliz Día del Tereré a todos los paraguayos, y un agradecimiento especial a nuestro compañero de ruta, que nos inspira a construir un país cada vez más conectado y próspero!