El 24 de febrero en Paraguay está cambiando de narrativa. Ya no se trata solo de recordar la historia, sino de gestionar el presente. En el sector de la infraestructura, hemos pasado de ser espectadoras a ser las estrategas que deciden hacia dónde va el país.
Hoy, las obras viales tienen un sello de gestión que prioriza dos cosas: excelencia técnica e impacto social.
Los pilares de nuestra gestión:
- Capacidad, no cuotas: El crecimiento femenino en el sector no es una cuestión de «permiso», es una cuestión de competencia. Desde el SNPP hasta las grandes constructoras, las mujeres están liderando porque operan con precisión y gestionan con transparencia. En la ingeniería, el talento es una ventaja competitiva.
- La infraestructura como derecho humano: Siguiendo la línea de lo que impulsamos en espacios como el CILA, entendemos que un camino es, ante todo, acceso a salud y educación. Nuestra mirada humaniza el hormigón; no vemos solo materiales, vemos familias conectadas.
- Comunicar para transformar: Mi filosofía siempre ha sido clara: si no comunicamos el valor de lo que hacemos, el progreso se vuelve invisible. Visibilizar a la mujer en la obra pública es derribar barreras para las próximas generaciones, no con palabras, sino con kilómetros terminados.

«Ser una mujer de alto impacto es entender que nuestro lugar no es donde nos digan, sino donde nuestra capacidad técnica nos posicione. Hoy, lideramos el desarrollo porque tenemos la voluntad de ensuciarnos las botas y la inteligencia para proyectar el futuro.»








Este Día de la Mujer Paraguaya, celebramos a las que tienen el coraje de ensuciarse las botas y la inteligencia para proyectar el desarrollo. Porque en este Paraguay que crece, la mujer no es solo la base de la sociedad; es la ingeniera de su destino.