El 6.º Foro & Exposición CAVIALPA 2026 reunió a referentes nacionales e internacionales para debatir sobre financiamiento, eficiencia del gasto, inversión privada y planificación. Las intervenciones dejaron un mensaje transversal: el desarrollo de la infraestructura necesita una visión de país que trascienda las obras individuales.

La infraestructura suele medirse en kilómetros de rutas, puentes construidos, inversiones ejecutadas y proyectos en marcha. Sin embargo, detrás de cada indicador existe una pregunta más importante: ¿qué cambia en la vida de las personas cuando un país invierte en conectividad y servicios?

Esa pregunta atravesó el 6.º Foro & Exposición CAVIALPA 2026, realizado en Asunción bajo el lema “Infraestructura que transforma vidas”.

El encuentro reunió a autoridades, representantes del sector constructor, organismos multilaterales y referentes internacionales para debatir sobre las condiciones que Paraguay necesita para sostener sus inversiones y convertir su potencial en desarrollo.

Las intervenciones abordaron diferentes dimensiones del mismo desafío: cómo definir prioridades, financiar las obras, utilizar mejor los recursos disponibles y asegurar que los proyectos respondan a una estrategia de largo plazo.

Una visión de país que supere los ciclos políticos

La participación del expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou aportó una mirada regional sobre el crecimiento de Paraguay y la importancia de acompañar sus avances.

Su reflexión puso en valor la iniciativa de la sociedad y la necesidad de que las decisiones públicas acompañen las oportunidades que surgen en un país en desarrollo.

En infraestructura, esta perspectiva resulta especialmente relevante. Las obras estratégicas requieren planificación y continuidad, porque sus efectos sobre la conectividad, la producción y la calidad de vida pueden extenderse mucho más allá de un período de gobierno.

El desafío no consiste solamente en ejecutar proyectos, sino en construir una visión capaz de orientar las decisiones a lo largo del tiempo.

El financiamiento: una condición para hacer realidad los proyectos

Uno de los principales ejes del foro fue la sostenibilidad del financiamiento de la infraestructura.

La discusión sobre el presupuesto y la responsabilidad fiscal puso sobre la mesa la necesidad de encontrar un equilibrio entre las demandas de inversión, los recursos disponibles y la capacidad de sostener los compromisos asumidos.

No basta con identificar las obras que el país necesita. También es necesario definir prioridades, evaluar su viabilidad y determinar qué mecanismos permiten financiarlas de forma responsable.

En este escenario, la eficiencia del gasto adquiere una importancia central: los recursos deben traducirse en obras de calidad, servicios funcionales y resultados concretos para la ciudadanía.

Invertir más y mejor

El panel dedicado a la eficiencia del gasto y la inversión privada, con participación del Grupo BID, profundizó el debate sobre cómo ampliar las posibilidades de financiamiento.

La conversación abordó la importancia de estructurar proyectos sólidos, aprovechar mejor los recursos públicos y generar condiciones para movilizar capital privado.

La inversión privada puede contribuir a desarrollar infraestructura, pero necesita proyectos bien preparados y mecanismos claros que permitan evaluar responsabilidades, riesgos y beneficios.

La clave está en seleccionar las herramientas adecuadas para cada iniciativa, sin perder de vista la sostenibilidad financiera ni el interés público.

Nuevas alternativas para movilizar capital

El debate también incluyó la movilización de capital privado y la participación de CAF y CAF Asset Management.

Las concesiones y las alianzas público-privadas ofrecen alternativas que pueden complementar los recursos presupuestarios, siempre que se adapten a las características de los proyectos.

Esto exige capacidades técnicas para estructurar iniciativas, evaluar su viabilidad y establecer condiciones que permitan sostenerlas durante su desarrollo.

La experiencia regional puede ofrecer aprendizajes, pero cada modelo necesita responder a la realidad institucional, económica y fiscal del Paraguay.

Infraestructura con rostro humano

Desde la perspectiva de la ministra de Obras Públicas y Comunicaciones, ingeniera Claudia Centurión, las inversiones deben entenderse por su impacto en la población.

Las rutas y los puentes facilitan la movilidad y el traslado de la producción. Las obras urbanas pueden mejorar la circulación. Los proyectos de agua y saneamiento inciden directamente en la salud y las condiciones de vida de las comunidades.

Esta mirada amplía la evaluación de la infraestructura: además de considerar el costo y la ejecución de una obra, es necesario comprender qué necesidad resuelve y qué oportunidades genera.

La planificación pública debe conectar las prioridades de infraestructura con los objetivos de desarrollo económico y social.

El desafío de una agenda integrada

Desde el sector constructor, el presidente de CAVIALPA, ingeniero Paul Sarubbi, representa la perspectiva de una industria que participa directamente en la materialización de las obras.

El desarrollo de Paraguay requiere conectar las necesidades viales con una mirada más amplia de logística, producción e integración regional.

La infraestructura debe pensarse como un sistema. Las carreteras adquieren mayor valor cuando se articulan con otros medios de transporte, con los centros de producción y con los corredores que vinculan al país con los mercados de la región.

Esta visión integrada puede contribuir a fortalecer el potencial logístico paraguayo y generar condiciones para una economía más competitiva.

Del debate a las decisiones

El foro dejó sobre la mesa preguntas que necesitan respuestas sostenidas en el tiempo.

¿Cómo priorizar las obras en un contexto de recursos limitados? ¿Cómo atraer inversión privada sin descuidar el interés público? ¿Cómo garantizar la calidad de los proyectos y su mantenimiento? ¿Cómo coordinar la infraestructura vial con la logística, el agua, el saneamiento y la actividad productiva?

Responderlas requiere diálogo entre el Estado, las empresas, las instituciones financieras y los demás actores involucrados.

También exige fortalecer las capacidades de planificación, evaluación y gestión para que cada proyecto forme parte de una estrategia más amplia.

El verdadero valor de la infraestructura

Paraguay tiene oportunidades para consolidar su conectividad y aprovechar su posición en la región. Convertir ese potencial en resultados, sin embargo, depende de la calidad de las decisiones que se tomen hoy.

La infraestructura transforma vidas cuando mejora la movilidad, acerca servicios, facilita la producción y genera oportunidades que antes no existían.

Por eso, el desafío no se limita a construir más. Consiste en elegir mejor, financiar responsablemente, ejecutar con calidad y sostener una visión compartida de desarrollo.

El 6.º Foro & Exposición CAVIALPA 2026 puso estas cuestiones en el centro del debate y recordó que la infraestructura es una responsabilidad colectiva, con efectos que alcanzan a las generaciones futuras.

El futuro de la infraestructura paraguaya dependerá de la capacidad de convertir el diálogo en decisiones, las decisiones en obras y las obras en oportunidades reales para la población.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *