El proyecto completa el 43% de sus fundaciones, consolidando las bases de una megaobra vial diseñada para descomprimir el tránsito metropolitano y beneficiar a más de 250.000 personas diariamente.

La construcción de la autopista elevada de Luque logró un avance fundamental en su infraestructura tras la colocación del pilote número 100, lo que representa el 43% de las 233 fundaciones subterráneas contempladas en el proyecto.

Junto a los pilotes ya ejecutados, los trabajos subterráneos avanzan con la concreción de encepados, pilas y dinteles a lo largo del trazado. Cada uno de estos pilotes cumple la función crucial de transferir la carga de la plataforma hacia las capas más resistentes del terreno, garantizando la rigidez y estabilidad que exige una obra de esta envergadura.

Una solución estratégica al flujo metropolitano

El proyecto vial abarca una extensión de 3,6 kilómetros e involucra una traza de dos calzadas con dos carriles por sentido. Su diseño interconectará de forma directa arterias neurálgicas como las avenidas Ñu Guasú y Silvio Pettirossi con la ruta PY02, facilitando el acceso continuo hacia municipios clave como Areguá, Ypacaraí y San Bernardino.

Esta reestructuración permitirá ordenar y agilizar los desplazamientos diarios de entrada y salida a la capital, reduciendo de forma considerable los tiempos de traslado en uno de los puntos con mayor densidad vehicular del departamento Central.

Calidad técnica e impacto económico

La obra se ejecuta bajo estrictos parámetros y controles normativos previstos en el Manual de Carreteras. Además de la transformación vial, la ejecución de la obra constituye un importante motor económico para la zona mediante la dinamización del empleo local y la alta demanda de bienes e insumos del sector industrial paraguayo.

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