Con un avance sostenido en la pavimentación de 27 kilómetros, este proyecto del MOPC promete transformar la logística agrícola y la calidad de vida en el nordeste de Itapúa.

La eficiencia de una cadena productiva depende, en gran medida, de la calidad de sus rutas alimentadoras. En el departamento de Itapúa, el tramo que une Naranjito – Nueva Aurora – Colonia Santa Inés está dejando de ser un desafío de tierra y polvo para convertirse en una solución de asfalto y competitividad. Con una extensión de 27 kilómetros, esta obra no solo conecta comunidades, sino que asegura la salida de la producción granelera hacia los principales centros de acopio y puertos.

Ingeniería para el clima y la carga Los trabajos, ejecutados por el Consorcio Santa Inés, se centran actualmente en la preparación de la subbase y base granular, además de las obras de arte (alcantarillas) necesarias para garantizar un drenaje eficiente. En una zona de alta pluviosidad como Itapúa, la ingeniería hidráulica de la ruta es tan importante como la carpeta asfáltica misma, asegurando que la vía sea transitable los 365 días del año, incluso bajo condiciones climáticas adversas.

El impacto en el Triángulo de la Producción

Desde la perspectiva estratégica de Carreteras y Algo Más, este tramo es vital para cerrar circuitos logísticos. Al conectar con la Ruta PY06, se potencia el flujo de camiones de gran porte, reduciendo el desgaste de la maquinaria y los tiempos de flete.

Más allá de los números y el tonelaje, esta obra representa el acceso a servicios básicos, salud y educación para cientos de familias de las colonias Nueva Aurora y Santa Inés. Es, en definitiva, una inversión en la dignidad de quienes mueven la economía del país desde el campo.

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