La construcción de la Ruta PY15, en el tramo que une Mariscal Estigarribia con Pozo Hondo, ha alcanzado un hito que trasciende el asfalto: la integración real de las comunidades locales y pueblos originarios en la ejecución de la obra. Con un avance físico del 25% en su Lote 3, el proyecto se consolida no solo como un eje logístico regional, sino como un motor de desarrollo humano en el Chaco paraguayo.

Inclusión y mano de obra local Bajo la ejecución de la contratista CDD Construcciones, el Lote 3 abarca 55 kilómetros estratégicos del Corredor Vial Bioceánico. Lo que destaca en esta etapa es la composición de su fuerza laboral: un 8% del personal pertenece a comunidades indígenas de las etnias Guaraní, Manjui y Nivaclé. Además, la obra mantiene un cupo del 8% de participación femenina en áreas técnicas y administrativas, marcando un precedente en la industria vial nacional.

Más que infraestructura: Capacitación y Futuro Para los pobladores de zonas como San Agustín o Cruce Don Silvio, la PY15 representa la primera oportunidad de formación técnica en obras hidráulicas y pavimentación. Protagonistas como Fredy Saldívar destacan que este proyecto permite un ingreso digno para las familias mientras adquieren habilidades que los posicionan para futuros proyectos de infraestructura.

Desde Carreteras y Algo Más, analizamos que el éxito de los grandes corredores logísticos, como el financiado por Fonplata en este tramo, depende de la armonía con su entorno. La implementación de programas de sensibilización social y mitigación ambiental asegura que el progreso vial no borre la identidad local, sino que la fortalezca. La Ruta PY15 es hoy el ejemplo de que la infraestructura del siglo XXI debe ser, ante todo, inclusiva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *