El cierre de un año no es solo un balance de obras, congresos o kilómetros construidos. Es, sobre todo, una oportunidad para mirar con más profundidad qué tipo de desarrollo estamos impulsando y para quiénes.
Este 2025 confirmó algo que vengo sosteniendo hace tiempo, desde mi rol en la comunicación y la gestión de proyectos de infraestructura: la infraestructura cobra verdadero sentido cuando se piensa desde las personas.
Ser sede del XXIII Congreso Ibero-Latinoamericano del Asfalto (CILA) no fue solo un logro logístico para Paraguay. Fue la confirmación de que el país tiene voz, criterio y capacidad para participar activamente en la conversación regional sobre sostenibilidad, gestión vial e innovación. Acompañar ese proceso desde la estrategia y la comunicación permitió visibilizar algo fundamental: que la técnica necesita ser explicada, contextualizada y narrada para que genere verdadero impacto.
Uno de los momentos más significativos del año fue el espacio dedicado al rol de la mujer en la infraestructura. No como consigna, sino como reflexión real sobre liderazgo, toma de decisiones y diversidad de miradas. Entender la equidad como un componente estratégico —y no decorativo— es parte de construir una ingeniería más humana y más eficiente.
La participación en foros técnicos como la Comisión Permanente del Asfalto y el Foro CAVIALPA reforzó otra convicción: la innovación no es un fin en sí mismo. Materiales, tecnología y financiamiento solo tienen valor cuando se traducen en rutas más seguras, viajes más dignos y oportunidades reales para las personas.
Este año nos dejó aprendizajes profundos. Informar fue importante, pero interpretar y comunicar con sentido fue aún más valioso. El desafío hacia 2026 es seguir construyendo esa mirada: conectar la técnica con la vida cotidiana, y la infraestructura con el país que queremos habitar.
El desafío hacia 2026 es seguir profundizando esa mirada: conectar la técnica con la vida cotidiana, la infraestructura con las personas, y la comunicación con decisiones que construyan un país más integrado, más consciente y más humano.

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